Judeline pasa de componer para Karol G a encabezar las listas mundiales
El álbum traía a Drake en la pista cuatro y a Bruno Mars en la seis. El número uno mundial se lo llevó la once: una canción que nunca fue sencillo, cantada por dos españoles que el público latinoamericano no tenía ubicados.
No Me Arrepiento de Sentir Tanto, el sexto álbum de Karol G, salió el 7 de agosto con catorce canciones y una estrategia clara. Los sencillos estaban definidos desde antes: "Después de Ti" en abril, "Matadora" en julio, "Still" con Bruno Mars a radio en agosto. Nadie apostó por la pista once.
La pista once se llama BbY WOW y es dancehall. Está construida sobre el Coolie Dance, el riddim jamaiquino que a principios de los dos mil se volvió global gracias a "Move Ya Body" de Nina Sky, y encima lleva una producción de pop de vanguardia con texturas vocales deliberadamente sucias. Karol G explicó que buscaba "una canción emocional que la gente también pudiera bailar". Es eso exactamente: un desamor que funciona en la pista.
Terminó en el número uno del Billboard Global 200. En el número uno mundial de Spotify. En el número uno de Hot Latin Songs y en el dieciséis del Hot 100. Fue número uno en Colombia, España, Bolivia, Chile y Perú. Billboard la colocó en el cuarto lugar entre las catorce del disco y Pitchfork escribió que da en el blanco mejor que las otras colaboraciones grandes del álbum, incluidas las de los nombres que sí venían anunciados en la portada.
La compositora que acabó cantando
Aquí está el detalle que la mayoría de las notas sobre esta canción se saltó.
Karol G la incorporó al álbum como compositora, no como intérprete. Cuatro canciones del disco salieron de su pluma, y su participación iba a terminar ahí: en los créditos de composición, donde termina la de casi todos los que escriben para artistas de ese tamaño.
Fue después, ya con el material sobre la mesa, cuando Karol G decidió invitarla al micrófono de esta en particular y ponerle al lado a otro español, rusowsky.
Esa decisión de último momento convirtió a Lara Fernández Castrelo, de 23 años, en la primera mujer española en llegar al número uno mundial de Spotify. El 31 de agosto la canción registró 4.1 millones de reproducciones en un solo día y rebasó los 51 millones acumulados.
Antes de ella solo dos españoles lo habían conseguido, y los dos eran hombres: Quevedo en 2022 con "Quédate" e Íñigo Quintero en 2023 con "Si no estás". Rosalía, que lleva casi una década construyendo una carrera de pop global y es probablemente la artista española más influyente de su generación, nunca pasó del número dos.
Quién es Judeline
Nació en Jerez de la Frontera y creció casi toda su infancia en Barbate, un pueblo pesquero de Cádiz. Su madre es jerezana; su padre, venezolano. El nombre artístico viene de "Hey Jude", la canción favorita de él.
A los 17 se mudó a Madrid. En 2024 publicó Bodhiria, su álbum debut, que llegó al número tres en España: flamenco, electrónica y pop de dormitorio atravesados por una voz que suena grabada dentro de una cueva. Abrió las fechas europeas de la gira de J Balvin, tocó en Coachella en abril de 2025 y fue nominada al Latin Grammy ese mismo año.
Era, hasta hace tres semanas, exactamente eso: una artista en ascenso, con la crítica de su lado y números todavía modestos. De esas que la industria describe como "promesa" durante cinco años.
Y quién es rusowsky
El tercero en la canción es Ruslán Mediavilla, de Valladolid, nacido en 1999. Su familia es bielorrusa: su madre tenía un grupo de folclor y lo metió a la escuela de música a los cuatro años, y después estudió piano en el conservatorio. El nombre sale de juntar su apodo, "Rus", con Wazowski, el de Monsters, Inc.
Su disco Daisy (2025) fue número uno en España y disco de oro, le valió una nominación al Latin Grammy a Mejor Álbum de Música Alternativa y el premio de GQ a Artista Revelación. Ha trabajado con C. Tangana, Najwa Nimri y Aitana.
Para él, igual que para ella, BbY WOW es su primer número uno global.
Lo que dice esta canción sobre el pop en español
Una colombiana, dos españoles y un riddim jamaiquino de hace veinticuatro años. Ninguno de los tres está cantando desde su tradición, y la canción no suena a fusión forzada ni a experimento: suena a que los tres crecieron escuchando lo mismo, que es más o menos lo que pasó.
El pop en español dejó hace rato de tener un solo centro. BbY WOW es la prueba más limpia de eso este año, y de paso confirma algo que la industria olvida seguido: quien llega a escribir en la sombra puede terminar llevándose la canción entera.