Emmy 2026: «Widow's Bay» arrasa, Bad Bunny hace historia

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Emmy 2026: «Widow's Bay» arrasa, Bad Bunny hace historia

Una noche de dobletes históricos, un halftime show que hizo historia en los Emmy, y los adioses más sentidos de la temporada a Dolly Parton, Catherine O'Hara y Rob Reiner. Aquí todo lo que pasó en la 78.ª entrega de los Premios Emmy.

Matthew Rhys, protagonista del doblete de la noche. Foto de archivo: Icla / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

Los 78.ª edición de los Premios Emmy se entregaron la noche del domingo 14 de septiembre en el Peacock Theater de Los Ángeles, con Mariska Hargitay como maestra de ceremonias. Fue una gala de contrastes: por un lado, el arrase absoluto de Widow's Bay, que llegó a la ceremonia principal ya con ocho estatuillas de los Creative Arts Emmys bajo el brazo; por otro, una serie de tributos que le recordaron a la industria lo mucho que ha perdido en los últimos doce meses.

Los grandes ganadores

Widow's Bay se llevó Mejor Serie de Comedia, además de Mejor Actor (Matthew Rhys) y Mejor Actor y Actriz de Reparto (Stephen Root y Kate O'Flynn) en esa misma categoría. Del lado del drama, The Pitt ganó Mejor Serie y le dio a Noah Wyle su primer Emmy como protagonista, mientras que Rhea Seehorn se coronó como Mejor Actriz por Pluribus. En reparto de drama, Tom Pelphrey (Task) y Allison Janney (The Diplomat) completaron el cuadro.

En miniseries, DTF St. Louis dominó la noche, incluyendo las actuaciones de reparto de David Harbour y Linda Cardellini. The Late Show with Stephen Colbert repitió como Mejor Programa de Variedades, The Traitors se quedó con telerrealidad competitiva, South Park ganó en animación y Jeopardy! en concursos.

El dato curioso de la noche fue Matthew Rhys, quien logró un doblete poco común: ganó como Mejor Actor de Comedia por Widow's Bay y, la misma noche, como Mejor Actor de Miniserie por The Beast in Me. Sally Field, por su parte, sumó otro Emmy a su carrera con Remarkably Bright Creatures.

Bad Bunny hace historia

El momento más comentado en redes no vino de una serie, sino de un halftime show: Bad Bunny ganó siete Emmys por su presentación en el Super Bowl LX, la cifra más alta jamás obtenida por un show de medio tiempo en la historia de los premios. Son sus primeros Emmys, y confirman lo que ya era evidente desde febrero: su actuación trascendió el terreno musical para convertirse en un fenómeno televisivo por derecho propio, con reconocimiento en categorías técnicas y de producción.

Los tributos que pesaron más que los trofeos

Dolly Parton, homenajeada por Sally Field y Reba McEntire. Foto: KIND MUSIC GROUP / Wikimedia Commons (CC BY 3.0).

El segmento «In Memoriam» de esta edición fue especialmente doloroso para la industria. Sally Field presentó el homenaje a Dolly Parton, fallecida el 25 de agosto a los 80 años, y recordó su amistad desde el rodaje de Steel Magnolias en 1989: la describió como «humilde, creativa, compasiva y con muchísimo sentido del humor». Reba McEntire cerró el homenaje interpretando en vivo una de las composiciones más emblemáticas de Parton.

Macaulay Culkin, visiblemente conmovido, encabezó junto a Annie Murphy y Dan Levy el tributo a Catherine O'Hara, fallecida en enero. El actor recordó su presencia casi maternal en su vida y aprovechó el escenario para pedirle a la audiencia que llamara a sus propias madres.

Jamie Lee Curtis, conteniendo el llanto, recordó al director Rob Reiner —hallado sin vida junto a su esposa Michelle en su casa de Brentwood en diciembre— como alguien «generoso, amable y muy divertido». La ceremonia también recordó a Diane Ladd, Hayden Panettiere y al diseñador Bob Mackie.

Por qué importa (también aquí)

Para una audiencia joven en México, el dato que pesa más no es Widow's Bay: es Bad Bunny. Que la Television Academy —el mismo cuerpo que premia series como The Pitt o Pluribus— reconozca con siete estatuillas un halftime show en español confirma algo que en América Latina ya sabíamos: el género urbano y el reguetón dejaron de ser un anexo cultural para convertirse en el centro de la conversación global. Más allá del conteo de estatuillas, esta edición de los Emmy funcionó como termómetro de hacia dónde se mueve la televisión: comedias oscuras y de autor desplazando a los tanques tradicionales, un show de medio tiempo convertido en material de prestigio televisivo, y una industria que, entre premio y premio, se tomó el tiempo de despedirse de algunas de sus figuras más queridas.