Cate Blanchett recita un manifiesto mexicano en el MUAC
Uno de los doce papeles que interpreta en «Manifesto» es una punk que, en un antro, escupe el manifiesto del estridentismo: la única vanguardia nacida en México, puesta por fin al mismo nivel que el futurismo y el dadá.
«Manifesto», de Julian Rosefeldt, se puede ver en la Sala 9 del MUAC hasta el 6 de diciembre, con curaduría de Tatiana Cuevas y Virginia Roy. Son trece canales de video sincronizados: un prólogo de cuatro minutos y doce piezas de diez minutos y medio cada una, 130 minutos en total si se ven completas. El museo está en Insurgentes Sur 3000, en Ciudad Universitaria, y abre de martes a domingo: martes, miércoles y viernes de 10:00 a 18:00; jueves de 10:00 a 20:00; sábado de 11:00 a 20:00; domingo de 11:00 a 17:00. La entrada general cuesta 60 pesos, es gratuita para la comunidad UNAM con credencial y hay descuento para estudiantes de otras instituciones.
Trece pantallas y una sola actriz
La instalación funciona así: doce pantallas, cada una con una escena distinta, corriendo al mismo tiempo en una sola sala. En todas está Cate Blanchett, y en ninguna es la misma persona.
Es una indigente que camina entre ruinas industriales, un corredor de bolsa, una directora de empresa en una fiesta privada, la oradora de un funeral, una coreógrafa, una titiritera, una obrera de una planta incineradora de basura, una científica, una madre conservadora que bendice la mesa, una conductora de noticias que entrevista a una reportera —las dos son ella—, una maestra de primaria y una punk tatuada, a la que vamos a volver en un momento.
Lo que dicen no lo escribió Rosefeldt. Cada personaje recita, como si fueran palabras propias, fragmentos de manifiestos artísticos del siglo XX: alrededor de sesenta textos del futurismo, el dadaísmo, el suprematismo, Fluxus, el situacionismo, el arte conceptual, el pop y hasta el Dogma 95. El corredor de bolsa suelta el futurismo de Marinetti en el piso de remates. La madre conservadora reza el manifiesto del pop art antes de comer. La maestra le explica a un salón de niños las reglas de Dogma 95.
El chiste es la fricción. Textos escritos para incendiar el mundo, dichos con la voz plana de la vida diaria.

La punk que recita a Maples Arce
Entre esos doce personajes hay uno que a un lector mexicano le toca distinto: una punk tatuada, vestida de cuero negro, que en un antro escupe los textos del estridentismo de Manuel Maples Arce y del creacionismo de Vicente Huidobro.
El estridentismo nació en diciembre de 1921, cuando Maples Arce publicó la hoja Actual No. 1, con la consigna que todavía se cita: «¡Chopin a la silla eléctrica!». Es la única vanguardia que se gestó en México, y lleva más de un siglo siendo tratada como una nota al pie de las vanguardias europeas.
Rosefeldt no la trata así. La pone exactamente al mismo nivel que el futurismo italiano y el dadá de Zúrich: con la misma ironía, en el mismo montaje, con la misma actriz. Y la deja en boca del personaje más violento de toda la obra.
Eso es lo que vuelve rara la visita. Verla en la Sala 9, en Ciudad Universitaria, significa escuchar un texto mexicano de hace ciento cinco años devuelto a México por un artista alemán, después de once años de exhibirse en museos de otros países.
Doce días de rodaje en Berlín
La producción es más modesta de lo que parece en pantalla. Se filmó en doce días de diciembre de 2014, en Berlín y en Brandeburgo, en locaciones como el Friedrichstadt-Palast, la colina artificial de Teufelsberg y la Universidad Humboldt.
Se estrenó el 9 de diciembre de 2015 en el ACMI de Melbourne, como instalación. Después Rosefeldt armó una versión de 94 minutos para sala de cine, que fue a Sundance en enero de 2017. Las dos versiones existen, pero no son lo mismo: en el cine las escenas van una tras otra y en el museo suenan todas juntas. Y hay un momento que solo funciona en la sala. Al final de cada pieza, el personaje voltea a la cámara y salmodia su manifiesto en un tono monocorde, casi robótico. Como las pantallas corren sincronizadas, eso pasa al mismo tiempo en las doce: durante unos segundos, toda la sala repite en coro.
«Euphoria» se proyecta una sola noche, el 14 de noviembre
El MUAC programó una segunda pieza de Rosefeldt, pero no está en la sala. Euphoria, de 2022, sobre el capitalismo contemporáneo, la codicia y el individualismo, se proyecta al aire libre una única vez: el 14 de noviembre a las 19:00, en la explanada de La Espiga del Centro Cultural Universitario, dentro del FICUNAM.
Si la exposición se te pasa, todavía queda una segunda oportunidad lejos de aquí: las dos obras viajan al Museo de Arte de Zapopan, en Jalisco, de marzo a junio de 2027.
