Ediciones Era reduce sus operaciones tras vender su casa de la Roma

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Ediciones Era reduce sus operaciones tras vender su casa de la Roma

La editorial que publicó a Elena Poniatowska, José Revueltas y Carlos Fuentes anunció en agosto que reduce al mínimo sus actividades. Sus ventas cayeron hasta una cuarta parte de lo que eran y vendió su sede en la colonia Roma para no quedar endeudada. El catálogo sigue a la venta en ferias.

Una circular filtrada y un comunicado al día siguiente

El lunes 17 de agosto de 2026 se filtró a la prensa una carta que Ediciones Era envió a librerías y puntos de venta. El texto informaba que la editorial detenía sus operaciones y que empezaría a cerrar cuentas con todos los comercios que tenían sus libros. La noticia corrió como un cierre definitivo.

Al día siguiente, el martes 18, la editorial emitió un comunicado para precisar la situación: Era no desaparece como sello, sino que reduce al mínimo sus operaciones y mantiene su catálogo disponible. En ese mensaje, titulado "66 años de libros que se quedan", la casa reconoció que el equilibrio que sostenía su modo de hacer libros ya no existe.

La distinción importa. Una editorial que cierra desaparece y sus títulos se vuelven inconseguibles. Una que reduce operaciones deja de publicar novedades, pero su fondo permanece.

Las ventas que no volvieron después de la pandemia

El argumento que la editorial dio a las librerías fue concreto. Según la carta filtrada, sus ventas se desplomaron hasta quedar en apenas la cuarta parte de lo que eran antes. La caída, de alrededor de 75 por ciento, arrancó con la pandemia y no se revirtió.

Durante seis años la casa intentó sostenerse sin que llegaran los ingresos necesarios. Para saldar sus deudas y detenerse sin arrastrar obligaciones impagables, vendió la Casa Era, su sede en la colonia Roma de la Ciudad de México. Es decir, la editorial vendió su propio edificio para poder apagarse en orden.

El 20 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum abordó el tema en su conferencia matutina y pidió a la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, acercarse a la editorial para conocer su situación y buscar una vía de apoyo. Dijo que el cierre de una editorial de libros no es una buena noticia y que había que ver de qué manera se la podía apoyar.

El catálogo donde vive buena parte de la literatura mexicana

Era se fundó en 1960 por un grupo ligado al exilio español en México, entre ellos el pintor y diseñador Vicente Rojo, José Azorín y la familia Espresate. Su primer libro apareció un 5 de agosto, de modo que la editorial cumplió 66 años semanas antes del anuncio.

El catálogo explica por qué la noticia golpeó al medio literario. De Era salieron Hasta no verte Jesús mío, de Elena Poniatowska, publicada en 1969, y La noche de Tlatelolco, de la misma autora, aparecida en 1971, que convirtió el testimonio del movimiento estudiantil y la matanza del 2 de octubre de 1968 en una pieza central de la memoria nacional. También publicó a José Revueltas, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Octavio Paz y Carlos Fuentes, cuya novela corta Aura apareció bajo este sello en 1962. Según el comunicado, el fondo reúne más de 500 títulos.

Jordi Espresate resumió el propósito fundacional en una entrevista con El Salto: la intención no era enriquecerse, sino sostener una editorial seria y honesta.

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Los autores ofrecieron ceder sus derechos

La reacción de la comunidad literaria fue inmediata. De acuerdo con Excélsior, en las reuniones donde Marcelo Uribe, director de la casa, explicó la situación, los escritores propusieron ceder sus derechos para aligerar la carga. Uribe no aceptó el ofrecimiento. El escritor Alberto Ruy Sánchez, que publicó ahí tres poemarios, relató ese episodio, y la poeta Elsa Cross, con 22 años de obra en el sello, figura entre quienes pidieron que alguna institución rescate el catálogo.

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Lo que dicen los números de la lectura en México

El caso de Era coincide con una tendencia que el "INEGI" documenta desde hace una década en su Módulo sobre Lectura, conocido como MOLEC. Entre 2015 y 2024, el porcentaje de población alfabeta de 18 años y más que leyó alguno de los materiales que mide el instituto bajó de 84.2 a 69.6 por ciento, una caída de 14.6 puntos porcentuales. Los dos motivos que la gente da para no leer son la falta de tiempo y la falta de interés.

La edición más reciente, publicada el 18 de noviembre de 2025, arrojó 79.1 por ciento, pero esa cifra no se puede comparar con la anterior: el propio instituto advirtió que amplió la cobertura a la población de 12 años y más, cuando antes medía de 18 en adelante, y que entre un levantamiento y otro pasaron 16 meses, no doce. Ese ejercicio incorporó por primera vez a quienes leen únicamente redes sociales, un segmento que representa 13.1 por ciento.

Conviene no forzar la lectura de esos datos. La caída de ventas que Era describe arrancó con la pandemia y se concentra en seis años, mientras que el descenso de lectores que mide el instituto abarca una década entera. Son dos fenómenos que se tocan, no uno solo.

Dónde conseguir los libros

La editorial informó que venderá su fondo en librerías, en espacios aliados y en ferias del libro de todo el país, incluida la feria del Zócalo de la Ciudad de México del 9 al 18 de octubre. Quien quiera una edición de Era conviene que la busque mientras dure el inventario.

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